
Tolkien en su estudio de Oxford.
Recientemente fueron desclasificados unos documentos sobre el dictamen de los miembros del comité del Premio Nobel de 1961, en el cual, Tolkien había sido propuesto para recibir el premio Nobel de Literatura. De acuerdo con la academia, la prosa de Tolkien, cuya obra es una de las más valoradas en Inglaterra y el mundo, fue rechazada, negándosele el galardón, debido a su calidad de segunda categoría. Así lo revela el periodista sueco Andreas Ekström, quien desarrollara la investigación de los documentos después de que fueran hechos públicos en la Biblioteca Nobel en Estocolmo.
A muchos fanáticos puede tomarlos por sorpresa esta decisión, pero no es más que una en una larga serie de veredictos en contra del escritor de El Hobbit y El Señor de los Anillos, a los cuales también estamos más que acostumbrados. Se lo ha querido ligar a la idea de ser el creador de una metáfora de la Segunda Guerra Mundial, eludiendo así mirar toda la belleza, fuerza poética y contenido de su rica obra. Otra de las acusaciones a las que estamos más acostumbrados es la de misoginia, esto es, el odio a las mujeres que, dicen algunos, encuentran en su obra. Poco importa que la mujeres como Christine O’Donnell (que comenta a propósito del papel de Eowyn en la trilogía) haya hablado del tema, sentenciando:
Some critics claim that Tolkien’s serene version of femininity is offensive to the modern female viewer. As a modern female viewer, I find the assumption itself offensive. Just because women can be warriors doesn’t mean they have to be.
Algunos críticos dicen que la versión de femineidad de Tolkien es ofensiva para el lector femenino moderno. Como una lectora femenina moderna encuentro esta misma presunción ofensiva. Sólo porque las mujeres pueden ser guerreras no significa que deban serlo.
Tampoco importa que la misma escribiera una ensayo en 2003 alabando la representación de la mujer en la obra de Tolkien, llamado “The mysterious creature called woman” (o “La misteriosa criatura llamada mujer” en español). Y me parece importante remarcar sus últimas palabras, que, en mi opinión, dan justo en la tecla, “no porque puedan serlo deben serlo”, algo a lo que Hollywood deja siempre de lado acostumbrándonos a versiones guerreras de cuanto personaje femenino exista o aparezca sólo porque sí, así nos dieron una Ginebra amazónica, una asesina “ninja” a sueldo para el “rey Arturo”, más recientemente una Alicia “Corazón de León” y una Blanca Nieves que dirige sus ejércitos contra la reina malvada, e incluso casi nos regalan una Arwen saltando al grito de “FREEDOM”, si no hubiese sido por la intervención de Liv Tyler (la actriz que la personificó), gracias al cielo.
¿Pero, por qué esto nos sorprende? A Frost se le negó el mismo premio por su avanzada edad, tenía 86 años, no por cuestiones literarias. Y nosotros, como argentinos, no podemos olvidar la negativa a entregarlo a Jorge Luis Borges, autor que está reconocido como uno de los más influyentes en la literatura mundial del siglo XX (ver Harold Bloom, por ejemplo), pero supongo que él tampoco calificaba entonces como literatura de calidad para los miembros del jurado, un jurado auto-proclamado como capaz de discernir quién es o no “alta literatura”, a pesar de la larga lista de decisiones desafortunadas. Podemos entonces decir que entendemos la negativa hacia Tolkien, así como entendemos la negativa a Borges, es que la academia sueca está haciendo una costumbre de tomar decisiones de lo más desacertadas.
La otra favorita es la de que es una obra irreal en su contenido moral, sin contenido erótico, y que idealiza los estereotipos de buenos y malos como blanco y negro. A una visión tan plana de una obra sólo puedo elegir quedarme con las palabras de C.S. Lewis, académico y autor que justamente propuso el nombre de Tolkien para el premio, acerca de El Señor de los Anillos:
El romance heroico, hermoso, elocuente, y sin pena, ha regresado de repente en un período casi patológico en su anti-romanticismo.
Esas palabras ilustran todo lo que significa la obra de Tolkien y las críticas de sus detractores. El último bastión de hermosura y romanticismo en un mundo que busca lo vano, bajo, sucio y mundano.
Nada fuera de lo normal honestamente. Criticos en el mundo sobran, y mas aun obras que rompen con algun tipo de molde. Son muchos los artistas, escritores, actores, musicos, etc que en su momento son despreciados solo para ser alabados años despues como genios o revolucionarios y estoy dispuesto a apostar que, de este jurado de autoproclamados intelectuales, por lo menos uno o dos, habiendo pasado quiza decadas, alabaron al genio del profesor.
No hay dudo que críticos sobran, son muchos pero sirven para bien poco. Creo que Tolkien, a su modo, demostró que era uno de esos “patitos feos” que pudo consagrarse con la gente y no con los que se llaman dueños de la verdad en cuanto a calidad literaria.
Esas criticas están basadas en la ignorancia, y el prejuicio que se tenia (y aun se tiene) para con las obras de fantasía. La del Nobel, si bien ya la conocía, no me sorprende; es solo un ejemplo en la larga lista de errores, muchos de los cuales los siguen manteniendo (aunque admitieron que no entregarle el Nobel a Borges fue un error; es un buen gesto, aunque no sirve de nada, los homenajes se hacen en vida).
En cuanto a las mujeres guerreras, es una estupidez grande como Barad-Dûr la acusación de misoginia. Comparto totalmente la opinión de la actriz (pregunto: no era Miranda Otto la que interpreto a Eowyn?), pero incluso sin la necesidad de mujeres combativas, hay otros nombres en la Obra que cumplen ese papel, ademas de la Rohirrim, como Haleth (de hecho, todos los Haladin) e incluso Galadriel, quien de hecho es uno de los personajes mas poderosos e importantes de la Tercera Edad.
Sí, totalmente cierto. El prejuicio es enorme, sobre todo en esa época, ante algo tan nuevo. Sin lugar a dudas la lista de errores es grande, lo de Borges fue un error grosero ya, pero sirve para ilustrar que no todas las decisiones se toman por la literatura.
Tenés razón en lo de la actriz, ahí corregí, fue un error de edición. Sin lugar a dudas uno comienza a ver el papel de las mujeres en la obra de Tolkien cuando empieza a leer el Silmarillion y los Cuentos Inconclusos. Pero el abuso de este motivo de la mujer amazónica sigue siendo algo de lo que Hollywood se abusa sistemáticamente.