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Haradrim Trasgo

Registrado: 16 Jun 2007 Mensajes: 42
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Publicado: 03-04-2008 02:39 Asunto: Frankenstein, de Mary Shelley |
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Algo para conocer sobre la vida y obra de quien muchos consideran la fundadora de todo un genero narrativo, el de la ciencia-ficcion, y madre de una de los monstruos clasicos de la literatura: Mary Wollstonecraft Shelley
(Articulos publicados originalmente en la internet)
Hija de dos seres excepcionales, criada entre personajes míticos, con el talento para anticiparse a los hechos y la libertad de generar algo completamente nuevo, terminó como Prometeo: castigada por su audacia. Aunque parezca leyenda, ése puede ser el resumen de la vida de Mary Wollstonecraft Shelley.
Por Mirta Hillen
El talento castigado
Hace más de dos siglos, el 30 de agosto de 1797, nacía en Londres la única hija de Mary Wollstonecraft y William Godwin. Era un fruto de la razón ilustrada. Su madre buscaba la igualdad entre hombres y mujeres en la educación, el trabajo y la política. Con ese fin había escrito dos libros clave en el posterior movimiento feminista: Thoughts on the Education of Daughters (1787) y Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792). William Godwin, el padre, era un reputado filósofo y periodista político partidario de la Ilustración y precursor del movimiento romanticista inglés, que proponía en sus escritos el ateísmo, el anarquismo y la libertad personal.
Venida al mundo durante el octavo año de la Revolución Francesa, la pequeña Godwin Wollstonecraft parecía tener un futuro de luces, pero una y otra vez las sombras lo tiñeron de negro. Su madre murió a los once días del parto, víctima de fiebre puerperal. Mary y su media hermana Fanny, la hija que Mary Wollstonecraft había tenido de una anterior relación en París, quedaron a cargo del inexperto Godwin. Al parecer, la crianza de las dos niñas lo agobiaba tanto que enseguida comenzó a buscarles una madre sustituta. Cuatro años más tarde se casó con su vecina Mary Jane Clairmont, viuda y con dos hijos.
La nueva señora Godwin y Mary nunca simpatizaron. La relación entre ellas se volvió cada vez más difícil y Mary mitigó la soledad de su infancia consagrándose a idolatrar la figura de su madre muerta. Desde niña su prodigiosa imaginación fue estimulada por las ideas y las aspiraciones de Godwin y de los intelectuales que frecuentaban su casa. A menudo Mary escuchaba en silencio las conversaciones políticas, filosóficas, científicas o literarias que su padre mantenía con los invitados. Dice la leyenda que tenía ocho años cuando escondida detrás de un sofá escuchó a Samuel Taylor Coleridge recitar La Oda del Viejo Marinero, el poema que nunca olvidó y que la influiría en el momento de escribir Frankenstein.
Mary ni siquiera había cumplido 17 años cuando cometió un doble pecado: fugarse de casa y hacerlo con un hombre casado, el poeta romántico Percy Shelley. En la huida y el peregrinaje por Francia, Suiza, Alemania y Holanda los acompañó Jane Clairmont, la hermana adoptiva de Mary, pronto amante de Percy y ocasionalmente de Lord Byron. Pero la aventura sólo duró siete semanas; cuando se les acabó el dinero tuvieron que regresar a Londres, de donde se volverían a marchar dos años después.
La relación con Percy Shelley marcó a Mary para siempre. En los ocho años que estuvieron juntos vivió las experiencias más radicales y extremas. Disfrutó del amor correspondido, la alegría de crear y procrear, pero también descubrió el dolor y la impotencia que ocasiona la muerte. Una y otra vez sintió el tormento de la misma pregunta: ¿Podría ella generar vida o sólo muerte?
Lejos de casa y repudiada por su padre, a los dieciocho años Mary se convirtió en discípula de Shelley y en lectora aventajada de autores como Shakespeare, Milton, Rousseau, Peacock, Goethe. Aprendió griego y llegó a dominar el latín, el francés y el italiano. También en ese período escribió y publicó anónimamente Frankenstein, su novela más famosa.
Pero la muerte no le dio tregua. Con 19 años y en el transcurso de pocos meses soportó dos suicidios: el de Fanny, su media hermana, y el de Harriet, la esposa de Percy, que estaba embarazada. En 1822, con 24 años, había perdido dos hijos pequeños y a Percy, ahogado en Livorno, Italia.
Viuda, sin dinero y con la responsabilidad de criar al único hijo que le quedaba, se vio en la necesidad de regresar a Londres. Dedicó los restantes 29 años de su vida a luchar contra los castigos de la sociedad victoriana, que no le perdonó su forma de ser ni su relación "indecente" con Shelley. Poco importaba que se hubiesen casado por la Iglesia a las dos semanas de enviudar Percy.
Aunque los tiempos han cambiado, la historia parece seguir castigando a Mary Shelley. ¿O acaso subsiste algún malentendido? Cuando se habla de ella siempre se menciona la constelación de celebridades que la rodearon y nunca se deja de citar todas las deudas intelectuales contraídas en sus libros. No parece tener méritos propios. Sus hallazgos literarios siempre tienen un padre, a pesar de que su novela Frankenstein es la madre de un nuevo género literario, la ciencia-ficción, y de que Mary Shelley es el primer escritor de ciencia ficción.
También el hecho de que los medios de comunicación y la gente común hayan atribuido erróneamente el nombre de Frankenstein al monstruo y no al creador del monstruo forma parte de los equívocos que suscita la historia de Mary Shelley.
A principios del siglo XX, Virgina Woolf buscaba la génesis de la literatura inglesa escrita por mujeres y se preguntaba "¿Por qué razón las mujeres no produjeron literatura, de forma continuada, antes del siglo XVIII? ¿Por qué razón, a partir de entonces, escribieron con un carácter casi tan habitual como los hombres, y en el curso de esta actividad produjeron, una tras otra, algunas de las obras clásicas de la narrativa inglesa?"
The Common Reader (1925) y El Cuarto Propio (1929) son dos libros en los que Virgina Woolf ensaya una brillante respuesta a éstas y otras cuestiones relacionadas con la literatura y las mujeres escritoras. Sin embargo, en ellos no menciona a Mary Shelley, ni siquiera cuando habla de su madre, Mary Wollstonecraft. ¿A qué se debe este olvido?
En la época de Virginia Woolf la ciencia-ficción no tenía buena prensa entre la crítica literaria "culta". Por no tener, la ciencia-ficción tampoco tenía nombre; ni siquiera existió como género literario diferenciado hasta 1928. Sin embargo, la omisión de Mary Shelley resulta sorprendente, pues cumple los requisitos que Virginia Woolf sugiere como necesarios para que una escritora alcance la madurez literaria: sobrepasar el ámbito doméstico, viajar, escribir sin odio y sin rencor, y concentrarse en los personajes en vez de escribir sobre una misma. Mary Shelley escribe sin odio y sin sermones. Como Jane Austen o las Brontë, pertenece a la clase media inglesa, y nunca fue a una escuela, pero a diferencia de ellas no quedó relegada al ámbito privado del hogar. Tuvo la posibilidad de formarse y desarrollarse intelectualmente. Viajó y conoció el mundo. No se vio limitada en el campo de la literatura ni privada de su acceso a él; y lo que es más importante: hizo uso del derecho y la obligación de ganarse la vida con sus escritos.
Después de Frankenstein escribió y publicó con desigual suerte otras dos novelas góticas: Valperga (1823) y El Ultimo Hombre (1826), historia situada a fines del siglo XXI. The Fortunes of Pekin Warbeck (1830) y Falkner (1837) son novelas históricas. Mathilda (1819), historia del amor incestuoso de un padre por su hija, no apareció hasta 1959.
Mary Shelley es también autora de cuentos publicados en los anuarios de literatura inglesa de su época. Para mantener a su padre y a su hijo también escribió artículos por encargo, entre los que se cuentan biografías y ensayos sobre escritores de Italia, España, Francia y Portugal, como Petrarca, Boccaccio, Maquiavelo, Cervantes, Lope de Vega, Calderón, Montaigne, Rabelais, Corneille, Rochefoucauld, Molière, Pascal, Racine, Voltaire, Rousseau, Condorcet. A pesar de las penurias económicas y la mala salud se dedicó, además, a editar las obras de Percy Shelley. Entonces ¿por qué Virginia Woolf pasó por alto el valor literario de Mary Shelley?
El 30 de agosto de 1997 fue el cumpleaños número 200 de Mary Shelley; coincidió con la convención mundial de ciencia-ficción celebrada en San Antonio, Texas, donde curiosamente no hubo ningún acto en su memoria. Tampoco estaban a la venta sus libros. Excepto, claro está, Frankenstein.
Es notable que más de 180 años después de su primera edición, Frankenstein siga teniendo éxito, que siga atrapando lectores. Las numerosas versiones y tergiversaciones que ha tenido en teatro y en cine no han malogrado la historia de Mary Shelley, porque más que un relato de terror, es una novela filosófica en la que su autora combina la crítica social con las nuevas ideas científicas, creando un vivo retrato de la época.
Como dice Brian Aldiss, la imaginación de Mary Shelley produjo algo nuevo: el monstruo de Victor Frankenstein es el primer gran mito de la era industrial, en el que Dios está ausente y el hombre científico hace el papel de creador. El hecho de que en esta creación no haya participación femenina alguna lo convierte, además, en un mito único. El arraigo de este mito quizá se explique por el hecho de que anuncia muchas de las preocupaciones que ha suscitado el progreso científico, y también porque alude a la naturaleza dual del hombre.
Frankenstein, con su gran equilibrio entre lo exterior del relato de aventuras y la profundidad de la psicología de los personajes, muestra la madurez intelectual que su autora tenía a los diecinueve años. Sin embargo, parte de su valor reside en la abundancia de saber que revela. Mary Shelley tenía una cabal comprensión de la ciencia y de la empresa científica de su época; conocía el evolucionismo de Erasmus Darwin, el galvanismo, la electricidad, los descubrimientos de la fisiología.
Hace casi dos siglos, la pesadilla de una muchacha inspiró una de las historias de horror más potentes de la civilización occidental. Frankenstein ponía en evidencia lo que genera la imaginación de una mujer cuando se la estimula con el saber y se la deja volar en libertad. ¿Será por eso que todavía se castiga a Mary Shelley?
Frankenstein o El Moderno Prometeo
Por Mercedes Mediavilla Calleja
Frankenstein está compuesta por tres narraciones concéntricas. En la primera, Robert Walton cuenta a su hermana, en sus cartas, su viaje al Polo Norte. En una de esas cartas se inserta la narración de Víctor Frankenstein a Walton, que incluye a su vez la narración del monstruo a Víctor Frankenstein. Su estructura, de cajas chinas, responde al género epistolar tan de moda en el siglo XVIII.
Víctor Frankenstein es el moderno Prometeo, el protagonista que recibe el fuego de la vida y que es capaz de crear, muy a su pesar, un monstruo sin nombre. "Durante casi dos años había trabajado infatigablemente con el único propósito de infundir vida a un cuerpo inerte. Para ello me había privado de descanso y de salud", confiesa Víctor.
El monstruo que nace de la materia inerte va transformándose en ser humano a medida que adquiere el lenguaje. Se le menciona en la obra como "engendro", "monstruo", "aquel ser", "la criatura", "horrendo huésped", "demoníaco ser"... y, aunque nace inocente, su soledad y el horror y el desprecio que produce su contemplación a las demás personas le van convirtiendo en un ser brutal. Persigue a Frankenstein, destruye a su familia y es posteriormente perseguido por su creador que, responsable de su obra, trata de evitar otros males que la criatura pueda causar.
Son muchos los temas que pueden comentarse al leer esta obra. Suguerimos algunos:
* El principio de la vida y el mito de la creación.
* La libertad y la responsabilidad.
* La presencia de lo sobrenatural, lo horrendo y la propuesta científica.
* La falta de neutralidad de la ciencia.
* La imaginación y la razón.
* La emoción y el intelecto.
* La instrucción y la necesidad de independencia de las mujeres.
* La formación de la personalidad en la relación con otras personas.
* Víctor y el monstruo, Dr. Jekyll y Mr Hyde.
* El ansia de saber.
* La creación y la destrucción de nuestros propios monstruos.
* El buen salvaje y la corrupción de la inocencia.
* El conflicto entre el creador y la criatura, entre el padre y el hijo.
* El rechazo de la pena de muerte.
* La exaltación de la amistad.
La riqueza de significados de Frankenstein o El Moderno Prometeo ha dado lugar a múltiples interpretaciones y a que, más de siglo y medio después de que una joven de dieciocho años la escribiera, se siga llevando al cine, al teatro o a otros medios de expresión como el cómic.
El último hombre según Mary Shelley
Por Estrella Cardona Gamio, articulo publicado en Letralia.com
Mucho más de un siglo ha transcurrido hasta que por fin a Mary Shelley se la ha empezado a conocer no sólo como la autora de Frankenstein, o la esposa de Percival Shelley o la hija de María Wollstonecraft y William Godwin, ahora también se la está descubriendo como una sobrecogedora profetisa que sin abandonar esa licencia que otorga la ciencia-ficción, se permitió en su momento, no sé si porque quiso escribir una novela más que le permitiese subvenir a sus necesidades económicas, hablarnos del fin del mundo, de nuestro mundo, del que conocemos, ya que incluso dio una fecha: año 2073.
Que la base de su inspiración fueran dos poemas, uno de Thomas Campbell titulado precisamente El último hombre, y el otro Darkness de lord Byron, es ahora por completo irrelevante, pues los poemas no pasaron de serlo sin más y ella creó su historia detallándola al convertir el esbozo en una realidad literaria mucho más compleja que se desliza por cauces de una asombrosa semejanza a lo que el inevitable futuro parece depararnos.
Lamentablemente, todavía, que yo sepa al menos, no hay traducción en castellano* —si olvidamos la ininteligible traslación que flota por Internet—, por lo que nosotros la conocemos como The Last Man y cuanto nos llega de ella es a través de artículos o libros que hablen de su autora y lo comenten, eso, o leerlo en inglés.
Tal vez porque los tiempos invitan a ello, The Last Man empieza a convertirse en un libro de culto, o en un asombroso descubrimiento, como si no nos cupiera en la cabeza que “en aquella época” la gente pudiera pensar, deducir, suponer y atreverse a escribirlo. Ya sé que puede objetarse de que se trata de una novela y, como novela, tiene licencia para desbordarse imaginativamente, no lo niego, pero cuando esos desbordamientos se acercan incomprensiblemente a la realidad es cosa de pensárselo dos veces antes de empezar con críticas.
The Last Man habla del fin del mundo y tal como lo pinta nos resulta enormemente familiar. Su argumento describe la destrucción del género humano por la peste que sucede a continuación de guerras fratricidas.
(¿Contaminación atmosférica, marina, nuclear, guerra bacteriológica, migración de virus y microbios de las selvas deforestadas?).
Pero como no se trata de un documento periodístico sino de una novela, existen personajes en los que Mary, y aquí se aparta del Apocalipsis, camufla sin mucho misterio a su marido Percy como el idealista Adrián, a ella misma, el narrador, como Lionel Verney y a lord Byron en el papel de lord Raymond, heredero éste de la faceta pro griega de aquél. En cuanto al “malo” de la obra es Ryland, un político corrupto.
Ahora bien, influencias del siglo XIX, en las escenas de las últimas batallas las masacres concluyen con bellos y románticos gestos y alocuciones no menos utópicas por lo irreales, situación que no creo se dé nunca en el futuro; se llama hermanos a los enemigos y se les abraza, pero ya es demasiado tarde, como siempre suele suceder cuando el hombre recobra la cordura. La pregunta podría ser, ¿por qué la pierde?, ¿acaso le gusta tanto jugar a soldaditos?, lo que nos llevaría a deducir que el hombre es un niño grande y perverso.
En cierto modo creo que Mary espigó un poco en historias de la Revolución Francesa al describir los extremos en los que puede caer la humanidad en cuanto se deja llevar por el fanatismo y el abuso de poderío, pero aun y así, resulta pálido reflejo de lo que en realidad puede acaecer a finales de este siglo con los precedentes que vivimos en el XX y estamos viviendo.
En The Last Man no hay redención, porque la sensatez llega cuando todo está perdido; el que los malos pierdan y los buenos ganen con su explícita verdad, triunfo relativo que ya no conduce a ningún sitio, no es en Mary Shelley más que el final de una novela fantástica que en su día no tuvo demasiado éxito y sí fue recibida con escéptica sorpresa; sinceramente supongo que ella misma ignoró siempre el alcance profético de cuanto había escrito.
Y concluyo con un fragmento muy significativo de esta novela:
“El hombre, entendiéndole como sujeto que puede dormir y despertarse, que puede realizar todas sus funciones orgánicas, seguía existiendo a pares y a tríos, mas el hombre, vulnerable en sí mismo y no obstante, al transformarse en conjunto, más poderoso que el viento o el piélago, dominador de los elementos, dueño de la naturaleza creada, el hombre semejante a los semidioses, había dejado de existir”.
* de hecho, solo a principios de 2008 se edito El ultimo hombre traducido al español, esta novela, considerada por algunos como la mejor de su producción, estuvo siempre a la sombra de su obra mas conocida, la criatura re-vivida. De corte futurista, es al parecer la primera obra que habla de la una posible extinción del hombre, en este caso por una plaga, y sirvió de inspiración para el escritor Richard Matheson, quien publico en 1955 Soy legenda, novela que tuvo 3 adaptaciones fílmicas, siendo la ultima de ellas la que aun podemos ver en los cines protagonisada por Will Smith.
Y aqui podemos descargar la version en español de la novela.
http://experimentolovecraft.blogspot.com/2008/04/frankenstein-para-descargar.html _________________ Desde la tierras del sur...
¡Y ahora con blog!
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Baal Elfo Sindarin


Registrado: 16 Nov 2003 Mensajes: 565 Ubicación / Smial: En algún lugar del ciber espacio virtual existe mi reino. Una dimensión creada por mí.
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Publicado: 21-07-2008 13:45 Asunto: Re: Frankenstein, de Mary Shelley |
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| Haradrim escribió: | | Hace más de dos siglos, el 30 de agosto de 1797, nacía en Londres la única hija de Mary Wollstonecraft y William Godwin. Era un fruto de la razón ilustrada. Su madre buscaba la igualdad entre hombres y mujeres en la educación, el trabajo y la política. Con ese fin había escrito dos libros clave en el posterior movimiento feminista: Thoughts on the Education of Daughters (1787) y Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792). ] |
Mary Wollstonecraft. Interesante vida la de esta MUJER. Ella falleció al dar a luz a la futura escritora. Realmente llevó una vida ajetreada. Por empezar a ahondar en esto de la equidad entre mujeres y hombres. Como dice Milton de Eva en el Paraiso Perdido. Palmo a palmo con el hombre. COmo Lilith.
Después vino una campaña sucia para desprestigiarla. La pintaban como marimacho. La caricaturizaban con vestidos de varón, que de hecho ella misma solía usar. Hasta hoy perdura en la chusma la idea de vincular asquerosamente FEMINISMO con LESBIANISMO o FEMINISMO y HOSEXUALISMO MASCULINO.
Por suerte a ella no le pasó lo de Olimpya de Gush, que sus mismos correligionarios la mandaron a la guillotina. Sin embargo en el mismo círculo de artistas y pensadores, Mary Wollstonecraft sufría el asedio del macho. Como es el caso del Don Juan Tenorio de Henry Fuseli, que la cortejaba haciendo gala de su papada de pavote real macho.
Por supuesto que ella no accedió nunca a sus proposiciones. lO PEnsó bien. Es lo que aún le pasa a las mujeres. Si se acuesta con un tipo pueden pensar que es una barragana cualunque. Ehaaaah ¿No somos todos asquerosamente promiscuos????
Y el hombre es el más promiscuo de todos. Por eso no accedió a Fuseli. Aunque bien que lo deseaba. Pero la PATRIA, O la MATRIA, o la HUMASTRIA, le deben un gran himno de victoria por esta represión que llevó a cabo. Alto sacrificio de esta HEMBRA HUMANA.
Y después su hija, la Frankie, tuvo que lidiar en esa coorte de morondanga de la sociedad victoriana, colonialista y represora, con la mirada general, por la MADRE que tuvo.
Por suerte, tanto para la madre como para esta hija digna de su buena madre, tuvieron un hombre que las apoyó, ¿vieron que no se necesita ser feminista y maricón? Grande Godwin.
Este tipo es el prototipo del b***** que se queda con la mina que se quedó en cinta. Se hizo cargo de la hija anterior de Mary. Es un genio. Me pregunto si le habrá cambiado los pañales a las dos??
Lo que no me acuerdo es si fue él quien salvo a Mary de su suicidio. Bueno esta loca de m***** se tiro al Tamesis porque esa sociedad sofocante la aniquilaba y así quizo el destino que conociera... ¿a GodwinD? (por favor aclarar)
¡¡¡Qué vida señoras!!!! ¡¡¡Qué vida!!!! Y dicen que la reina Victoria se deleitaba escuchando estas historias, pero claro siempre desaprobando a sus súbditos... _________________ Anibal Veloso
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EKELEDUDU Orco de Moria


Registrado: 11 Jun 2009 Mensajes: 163
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Publicado: 09-09-2009 11:11 Asunto: |
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No es un libro que me provoque susto, pero el drama del monstruo solitario y que, por estar condenado a estar solo, se vuelve malo, me resultó conmovedor. Es más, a diferencia de otros libros muy buenos, éste, luego de su primera lectura, acabó durmiendo el sueño de los justos en un rincón de mi biblioteca en vez de salir de ahí de tanto en tanto para ser releído. Y creo que es porque me dolió demasiado la tragedia del monstruo. _________________ Si la vida se ha portado con nosotros como si fuera nuestra enemiga, caguémosla a palos. |
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