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Meriadoc Brandigamo Señor de los Gamos

Registrado: 07 Feb 2002 Mensajes: 784 Ubicación / Smial: Casa Brandi, Los Gamos
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Publicado: 15-04-2005 09:50 Asunto: Iris Azul |
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Otro poema en prosa. Nuevamente, con insomnio a la mañana: esta vez las 9:00. Cantidad de veces hice esto con los ojos de mi inspiradora, aunque no son azules, no por eso menos hermosos, pero era necesario que fueran azules para la trama.
Espero que les guste, pero no ahorren palazos porque los merece, al menos en cuestiones técnicas y de coherencia; en algunos casos resultaba superior a mis fuerzas correjirlos sin que se perdiera lo que había querido decir .
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Iris Azul
Ante los ojos azules, cristaliza mi mirada. Allí donde se alzan las pestañas para lanzar las miradas transparentes, queda mi mente prendada. Inquietos siguen las líneas de un libro. El sol señala en la húmeda córnea el final de una línea. Se tornan lentamente un húmedo limbo de reflejos y destellos, y nuevos tonos se añaden a los azules primeros. Es que la lágrima que sembró la página 70 está madura, y es maestro del sentir que dejó su tinta allí ya penetra en su alma. Ella no sabe que la miro, pues sus ojos ya no ven nada. Imagino que ni tan sólo las letras, ni el papel amarillento. Sólo imágenes que rápida devora, que entran torrentosas por aquel ducto oscuro y sacro bordeado del azul manantial.
Distante entre los miles aparece un reflejo pardo, amarillento, en el iris azur: una hoja arrojada al mar. Las pestañas ciernen el pozo: aprietan los párrafos que aún yacen en la hoja. ¡Oh, esa humedad no te dejará ver! Tu pupila atraviesa todo el dolor acuoso que empaña las letras, pero ve, pues sabe, vive, lo que la letra dice. Entonces la página acaba y ¡convulsión! salta la vista hacia arriba. Todo el ojo se cubre de liquido, la pupila se ensancha: las pestañas tiemblan, se ensombrecen los párpados, el mar se derrama, se desborda, y sobre tu mejilla, corre una lágrima.
Sabe como el mar, y de él proviene. Del mar salado y tormentoso de tus ojos: el mar, profundo y rugiente, poderoso. Ahora tus labios la gustan, y comparten su humedad. Tu carta de navegación, frente a ti, llevándote a islas de sentimientos y dolores. ¡Oh unidad de los ojos y el papel! Cuanto leo en ellos, sus temblores, sus suaves contracciones ¡Sabré que navío recorre esos mares, que héroe alto y valiente entrega sus despojos a la mar, él que vivió su vida en el camino de las velas, y que tantas veces venció a los enemigos de su amado pueblo, volviendo siempre a los brazos de su niña! Y ahora leo, en estos versos que recorren, incrédulos, las ventanas de tu alma, que no volverá ya al calor del hogar, ¡Cómo oigo en tus lágrimas, al deslizarse, el llanto de aquella que no lo volverá a ver, ya más, en este mundo! Corre al acantilado, y se une ella también a las olas fría del mar negro del invierno del Norte, ¡allí, en ese quiebre de estrellas sobre tu pupila, veo lo que ella a hecho! Veo los jardines de su infancia abandonados, sus horas de felicidad, sus montañas frías, sus campos solitarios.
Ahora la sangre se inyecta en el blanco, y cual árboles secos de un ocaso ardiente se tienden las venas desde los lados. Nuevo color a la policromía de tus manantiales. Párpados y ojeras hinchadas, y el mar rompiendo el dique. Tampoco alcanzan ya tus labios para contener el alud.
Y el óvalo perfecto cernido en sangre, hecho en mármol, con un sol de rayos azules, un borde flameante y agitado, y centro negro como la noche, y más profundo, se detiene. Es uno con la palabra; y el libro cae de unas manos débiles, pero la pupila seguirá, unos segundos aún, temblando…
El rayo del sol la contrae, y la humedad la confunde, dándole un universo de formas difusas y melancólicas. El mundo vuelve lentamente para ella, y se fija alrededor, lentamente, recorre todo el campo su mirada, desenfocada, paralelas sus pupilas, húmedos los marcos. Los cristalinos mares se liberan de la ida y venida de las líneas: por momentos, buscan mayúsculas para iniciar un tramo, y si imaginan encontrarlas, no descansan hasta el punto. La mente no se ocupa de ellos, y al pasar por sobre mi no se altera el brillo soñador. ¡Oh ojos! Sabeís en esos momentos que cualquier punto es bueno para reposar. Cesad de moveros, y dejadme observaros, manantiales marinos, en silencio y en secreto.
Cuando los párpados de la realidad eclipsen vuestro brillo, y vuestra ama me haya advertido, veré de huir, sin que se sepan los momentos de belleza, de infinitos sentimientos, que en su rato le he robado, que a su pesar me ha entregado. _________________ Rol en vivo
La idealización hace real la perfección.
Noveno Día |
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Lord Daril Riuuallon Valar


Registrado: 08 Ene 2002 Mensajes: 1311 Ubicación / Smial: Cerca de los bosques de Rhûn.
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Publicado: 20-04-2005 10:20 Asunto: |
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Me gustó Meriadoc, aunque la prosa realmente no es lo mío, tiene pasajes muy bonitos y originales. Revisale un poco las comas, porque en algunos momentos medio como que me perdía, pero de nuevo, la prosa no es lo mío  _________________
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Rossie Cotton Trasgo

Registrado: 10 May 2005 Mensajes: 24 Ubicación / Smial: En la Comarca
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Publicado: 14-05-2005 03:58 Asunto: |
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Admiro todo lo que hacés, ya te lo he dicho... No escatimaría en críticas si las tuviera mas no puedo evitar mensionar que a tu inspiradora (solo tú sabes quién es) le hubieran gustado los ojos de su color original...
Qué tristeza me genera leerlo y releerlo! Sin embargo no puedo cesar de imaginar las circunstancias en las que fue escrito.. jeje
| Cita: | | Sabe como el mar, y de él proviene. Del mar salado y tormentoso de tus ojos: el mar, profundo y rugiente, poderoso |
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