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WickedSky Orco de Moria


Registrado: 10 Jul 2003 Mensajes: 198 Ubicación / Smial: Capital Federal
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Publicado: 12-08-2003 22:59 Asunto: Otro cuento, medio raro... |
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Este cuento en realidad esta compuesto de tres historias intercaladas... el tema es que la lógica de esas historias es nula, ya que son adaptaciones de sueños que tuve (estoy hecho mi**** ). Bueno, es un poco raro pero espero que les guste...
SUEÑERO
No respondió. Se sabía condenada. Los ancianos entonaban letanías insaciables de plegarias. Las columnas enjaulaban la ronda. La encantadora, maniatada, en el centro, alzó la cabeza. Adar tembló al asomarse al abismo que esos ojos proponían. El látigo serpenteó en el aire, se enrolló y clavó unos dientes minuciosamente afilados en la espalda de la hereje.
Se escabulló, amparado por el malecón, hasta llegar a las ruinas de la antigua urbanización playera. Estaba enfundado en negro- un revólver dormido en el costado- pero sabía que su mejor aliada sería la bruma del alba. Había decidido burlar a los tozudos centinelas, que aún después de la explosión se empeñaban en continuar la vigilia. Desde el muelle abandonado vio a la niña que flotaba sobre las olas que de ella nacían. Umara le guiñó un ojo y se alejó con su crawl imperfecto.
Subió los escalones marmolados del campus. Segundo balcón, Pabellón III. Una flor tenaz crecía en el borde de la baldosa que arrancó. El enigmático portal se abrió, a sus pies, abisal y aún efímero. Se dejó caer. Plena jungla. Sintió lianas acariciándolo como las uñas lascivas de una cortesana, pero las apartó tres segundos antes de que se le enroscaran alrededor de la yugular. Se despojó de camisa. Se empapó de chaparrón. Soñó que debía correr para llegar a dónde.
El grito se aferró al mármol, trepó hasta la cúpula y se desvaneció en la niebla. El sacerdote rió.
- Se te condena por hechicería, por lujuria, por haber entrado en armisticio con los demonios exiliados...
- Se me condena por miedo.
- Se te condena a muerte.
El verdugo, siniestro Goliat de turbante ígneo, empuñó la daga ceremonial y la acercó al cuello altivo.
Hace tiempo esas paredes carbonizadas habían sido un caserón fortificado. Sorteó los restos de la puerta. Una tensión casi felina lo desgarraba. Furtivo, se mezcló con los escombros. La luna le sonrió antes de desaparecer y entonces lo encontró. Lo tomó con cuidado, quizás con cariño. El trompo restalló como un arcoiris en un tablero de ajedrez. Se lo guardó en el bolsillo con sonrisa de chiquilín y se puso a silbar.
La visión de la laguna, después de tantas horas enterrado en la penumbra selvática, lo encandiló. Se sumergió y jugo a ser pez volador. Después recordó la carrera y avistó la balsa, capitaneada por una chiquita negra de trenzas enredadas en torno a las orejas. Se apoyó en la primitiva embarcación. Comenzaba a izarse cuando una fuerza sobrehumana lo expulsó hacia atrás. La negrita rió inocentemente y se frotó las manos.
- Olvidas las antiguas fórmulas- amonestó el viejo.
- Mis disculpas, venerable Sofos. Supongo que nadie querrá defender la causa de la impía. ¿O sí?- tronó Adar.
El forastero emergió de las sombras moved9izasa y avanzó hasta entrar en el círculo. Las llamas de las antorchas, que lamían descaradamente las paredes del templo, palidecieron cuando dejó caer su nocturna capa e inundó el recinto de luz.
- Soy Aster.
- Prepárate para la lucha- amenazó Adar.
La cimitarra cantó en el vacío tras acurrucarse entre los dedos del retador.
Se afirmó sobre el muro mutilado. Oía los pasos del vigía, implacables. Saltó, rodó en el aire queriendo ser cometa. Antes de tocar el suelo: el disparo. No se quedó a mirar al guardia agonizante. Corrió como nunca. Cuando llegó, Umara le hizo una morisqueta desde lo alto del pino. Dunlost abrió la puerta con ansiedad eufórica, imaginando a la mujer que aguardaba dentro. No advirtió al hombrecito escondido en un abrigo de tweed que se coló por la rendija, hasta que vio el miedo en la mirada de ella. Recién entonces descubrió que ya no tenia el revolver. Se le erizó la piel. El cuarto desbordaba olor a peligro. Alaina fue la primera en reaccionar. Se acercó al extraño que callaba, espectral, y le rodeó los hombros. Despacio, convenciendo, le contó un cuento de ternura rabiosa. El fantasma empezó a perder color y sollozó. Se fue caminando en blanco y negro, como escapado de una película muda. Alaina y Dunlost se abrazaron, se mordieron, hicieron un amor desesperado. A lo lejos el hombre de sobretodo se alejaba por la arena.
Nadó hasta la orilla con la sensación de estar trampeando. Debían ser las siete cuando llegó a la estación de trenes. Dos tipos se le acercaron. Uno era morocho, pelo largo, barba ídem. Algo de él parecía amenazante. El otro era insignificante. Se pusieron a hablarle de naderías. Él miraba alrededor. Ella surgió de quién sabe dónde y se le colgó del cuello.
- Te extrañé- lo besó. Parecía preocupada por el barbudo y su miserable acompañante.
- Quiero llevarte a un lugar- musitó, tomándolo del brazo.
Treparon escaleras de cemento. Ella adelante. El laberinto se abrió ante él. Recogió del piso los despojos de un hilo dorado.
Aster danzó. El suelo sangró bajo sus pies. Su danza fue el fin del eclipse, fue la sagrada violencia de la irrupción del día. Bailó la ferocidad de una caricia, el resplandor obsceno de una estrella. Brumó las pupilas de los ancianos, que contenían el aliento al unísono. La maga ronroneaba cenizas. Se escuchaba, estridente, el desafío de una guitarra gitana. Se detuvo, el pecho convulsionado, los ojos divertidos, el cuerpo brillante de sudor. El pueblo se asombró de que el mundo no se hubiese detenido junto al sortilegio. Adar se supo vencido segundos antes de el golpe que le voló la cabeza. Su cara rodó hacia un rincón, inmortalizada en una mueca sangrante. Aster le sonrió a la maga y se hundió en la madrugada del solsticio de invierno.
Una fiesta en una embajada. No tenía idea de cómo había llegado ahí. Los mozos desfilaban con bandejas de caviar y champagne. Los hombres lucían embriaguez de frac. Las mujeres eran nubes de terciopelo y perfume importado. Una lo acarició en francés, pero él buscaba a Alaina. Rogó estar soñando. Las máscaras lo rodeaban, cínicas, burlonas. Escapó. Se sentó en el cordón de la vereda. Sabía que había perdido. Hizo girar el trompo multicolor que ya no le regalaría.
Los dos tipos persistían atrás. El morocho sostenía una navaja que devoraba los últimos rayos del sol. Caminaban hacia él. Saltó las escaleras y bajó al andén.
Ella se volvió y él había desaparecido. Lo buscó, desesperó, quiso derrumbar las murallas que lo mantenían lejos. Lloró de impotencia y desolación.
Él caminaba por las vías, hacia el crepúsculo. _________________ Lay beside me under the wicked sky. |
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Lord Daril Riuuallon Valar


Registrado: 08 Ene 2002 Mensajes: 1311 Ubicación / Smial: Cerca de los bosques de Rhûn.
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Publicado: 13-08-2003 14:47 Asunto: |
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Wicked el relato es realmente fascinante. La facilidad que tenés para aplicar adjetivos y tu forma particular de construir las oraciones es lo mejor del texto. Como por ejemplo en ”Una flor tenaz crecía al borde de la baldosa que arrancó.”
Ahora, me constó bastante acostumbrarme a todo eso mientras leía. Tardé un tiempo en entender que el problema era el estilo del texto junto con la naturaleza fantástica, casi ridícula, del relato. Asimismo veo que te gusta aplicar calificativos ambigüos como por ejemplo ”... le contó un cuento de ternura rabiosa.” ó ”Bailó la ferocidad de una caricia”. Digamos que todo eso junto es como que me supera  _________________
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WickedSky Orco de Moria


Registrado: 10 Jul 2003 Mensajes: 198 Ubicación / Smial: Capital Federal
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Publicado: 13-08-2003 16:54 Asunto: |
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Gracias, Daril!!! Sí, es bastante ridícula la naturaleza del relato, yo avisé, son sueños... adaptados pero sueños al fin... Y me encantan los calificativos amibiguos desde que leí a la gran maestra Alejandra Pizarnik.
Me gusta jugar en un cuento con cosas con las que se juega más frecuentemente en la poesía...  _________________ Lay beside me under the wicked sky. |
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Lúthien Tinúviel Hija del Crepúsculo


Registrado: 09 Feb 2003 Mensajes: 1095 Ubicación / Smial: "La Plata Ciudad Soñada"
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Publicado: 13-08-2003 17:00 Asunto: |
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Muy bueno, Wick! Interesante realmente!
A mi me encantó eso que dice Daril, de la ambiguedad que refleja un poco tambien cómo (al menos yo) siento la realidad... Para mí nada es del todo bueno ni del todo malo, hay un poco de ambos... _________________
--» http://la-arveja-gotica.deviantart.com/ «-- |
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