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Baal Elfo Sindarin


Registrado: 16 Nov 2003 Mensajes: 565 Ubicación / Smial: En algún lugar del ciber espacio virtual existe mi reino. Una dimensión creada por mí.
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Publicado: 31-05-2008 00:36 Asunto: Poesía |
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En esta sección sobre el amplísimo mundo literario parece que se olvidaron de la lírica. Un solo post encontre, lo escribe Hurin, y se llama Poeta Beat.
Aquí quiero abrir un espacio dedicado a todo tipo de poesías. Sería bueno, a quien le interese, pueda postear, y tenga bien la sugerencia, los poemas que le interesen, de a uno por vez y comentando. Esto es decir por qué lo eligió y si puede interpretarlo tanto mejor. Siempre me he molestado con los post de arriba cuando dicen "estoy leyendo tal libro" muchos no dicen por qué y estaría bueno mostrar a los demás qué cosas pueden llegar a interesarle para que no pregunte "¿no legiste tal gibro?". Bueno eso es aparte. Ahora la poesía en sí.
Comienzo con la Herodiade de Stéphane Mallarmé. Poema que motivó a los simbolistas, a los decadentistas, a los modernistas. El tema de la princesa, las joyas, lo frío, lo marmóreo, conquistó a los modernistas que eran caros a estas imágenes de lujo y exotismo.
Oscar Wilde tomó el poema como una de sus influencias para su Salomé. Pero aquí estamos con Herodías, la madre de Salomé.
El poema es cerrado, como el castillo, como el cuerpo de la princesa. Y nada humano deseo. En su altivez la voz de la muchacha parece tocar el lecho abismal del océano miran cómo mis pies pueden calmar el mar.
Espero disfruten este texto que ha sido un texto matrix de muchos otros.
HERODÍAS
(Escena)
LA NODRIZA -HERODÍAS
Nodriza
¡Vives! ¿O aquí la sombra miro de una princesa?
A mis labios tus dedos, sus anillos, y cesa
de andar por ignoradas edades...
Herodías
Detente.
De mis inmaculados cabellos el torrente
rubio, al bañar mi cuerpo solitario, lo hiela
de horror, y mis cabellos, que la luz encarcela,
son inmortales. Un beso me mataría
si la belleza no fuera la muerte...
¿Guía
qué imán, y cuál mañana que olvidan los videntes
vuelca su triste luz en ocasos murientes,
lo sé yo? Tú me has visto, mi nodriza invernal,
bajo prisión de piedras y de duro metal
donde arrastran leones viejos siglos arcanos
entrar, mientras venía, fatal, puras las manos
En el desierto aroma de estos reyes vetustos;
¿pero es que viste acaso cuáles fueron mis sustos?
Me detengo en exilios soñando; se deshojan
como al pie de una fuente cuyas linfas me acojan-
yertos lirios en mí, mientras, con vivoos ojos
que ven cómo descienden los lánguidos despojos,
en silencio, leones mis ensueños turbando
apartan la indolencia de mis ropajes, cuando
miran cómo mis pies pueden calmar el mar.
Tráta tú las angustias seniles de calmar,
ven, y que mis cabellos imiten las maneras
hoscas, que a ti dan miedo, de equinas cabelleras;
ayúdame, que asi mirarte no te dejo,
a peinarme indolentemente frente a mi espejo.
Nodriza
¿Si no la alegre mirra, en redomas guardada,
de la esencia a vejeces de las rosas raptada
quisieras, hija mia, comprobar la virtud
fúnebre?
Herodías
¡De perfumes basta! ¿No sabes tú
que los odio, nodriza? ¿Buscas luego que sienta
su embriaguez inundar mi frente macilenta?
Quiero que mis cabellos, así no sean flores
para esparcir olvido de humanos sinsabores
sino el oro, por siempre virgen de las fragancias
en sus crueles relámpagos y en sus lívidas ansias
observen el helor estéril del metal,
reflejándoos, gemas del baluarte natal,
armas, vasos de días solos de mi niñez.
Nodriza
Perdón! Vuestra defensa la edad borró tal vez,
De mi espíritu pálido cual negro libro, o viejo;
Herodías
¡Basta! Ten frente a mí este espejo
¡oh espejo!
agua fría que el tedio logró ver congelada,
que a veces, y durante las horas, desolada
de los sueños, buscando mis memorias, lo mismo
que las hojas debajo de su profundo abismo.
En ti me aparecí como sombra lejana,
mas, ¡horror! por las noches en tu adusta fontana
vi del disperso sueño la desnuda beldad.
Nodriza, ¿bella soy'?
Nodriza
Un astro, a la verdad
mas esta trenza cae...
Herodías
Que congelada va mi sangre hacia su fuente,
y esta impiedad famosa del gesto; ¿cuál endriago
seguro te abalanza sobre el siniestro halago?
El beso y los perfumes brindados, corazón,
y la mano, sacrílega siempre, el día son
(conmoverme buscabas sin duda) que no habría
de morir en la torre sin desventura. ¡Oh día,
oh día que Herodías con estupor observa!
Nodriza
¡Tiempo extraño, en efecto, de qué el cielo os preserva!
Erráis, oh sombra sola, renovado furor,
y contemplando en vos precoz, y con horror
pero siempre adorable como un sér inmortal,
oh mi niña, y hermosa terriblemente, tal
como...
Herodías
¿Mas no queréis conmoverme?
Nodriza
Quería
ser a quien el Destino los secretos confía.
Herodías
¡Oh, cállate!
Nodriza
¿Vendría quizás?
Herodías
Estrellas puras,
¿No me oís?
Nodriza
¡Pero cómo, sino en medio de oscuras
amenazas, pensar más implacable, en tanto,
y como al dios pidiendo que el espléndido encanto
de vuestra gracia espera! ¿Para quién, devorada
de angustias, conserváis la elación ignorada
y el misterio que oculta vuestro sér?
Herodías
Para mí.
Nodriza
Triste flor que impasible crecer a solas vi,
vana sombra en el agua vista con atonía.
Herodías
Vete, y tu compasión guárda con tu ironía.
Nodriza
Sin embargo, explicad: ingenua niña mía,
este triunfal desdén ha de amainar un día.
Herodías
¿Mas quién me tocará, de leones temida?
Además, nada humano deseo, y esculpida,
si al paraíso ve que mi mirada ha errado,
es que recuerdo un día tu leche haber gustado.
Nodriza
¡Víctima lamentable que al Destino se ofrece!
Herodías
¡Sí, para mí, desierta, mi juventud florece!
Ya lo sabéis, jardines de amatista, anegados
sin término en sapientes abismos deslumbrados.
Oros ignotos, luz que antigua persevera
bajo el sueño sombrío de una tierra primera,
joyas en que mis ojos, como gemas lustrales,
beben su claridad melodiosa; metales
que un esplendor fatal dáis a mi cabellera
juvenil, y a su torva majestad altanera.
En cuanto a ti, mujer nacida en horas vanas,
y para la maldad de las grutas arcanas,
¡y que hablas de un mortal! Según que, si en mis vestes,
los cálices, aroma de delicias agrestes,
daban a mi desnudo cándida conmoción.
Sibila que, si el tibio azur de la estación,
tras él, nativamente descubre la doncella
me mira en mi pudor titilante de estrella,
¡muero!
Gusto el horror de ser virgen; quisiera
vivir entre el terror que da mi cabellera
para, cuando en la noche retirada, serpiente
inviolada, sentir en la carne impotente
tu pálido fulgor, tu mate claridad,
tú, que vives y mueres y ardes de castidad,
¡noche blanca de hielos y de nieve crüel!
Tú, solitaria hermana, mi eterna hermana fiel,
Hacia ti volará mi sueño con la rara
Virtud de un corazón que así lo consagrara,
En mi patria monótona sola vedme. En redor
De mí, todo en el culto vive del resplandor
De un cristal que en su calma sabe copiar radiante
A Herodías de clara mirada de diamante.
¡Sí! Sé que sola estoy, ¡oh encanto postrimer!
Nodriza
¿Señora, ansiáis entonces morir?
Herodías
No, pobre sér,
cálma, y si mi rigor has de olvidar, ¡abur!
Mas antes los postigos ciérra, pues el azur
seráfico sonríe tras las vidrieras hondas,
y yo detesto el bello azur!
¿En ondas
que allá se mecen, sabes acaso de un lugar
donde el siniestro espacio tenga el torvo mirar
de Venus, que en las frondas fulgura en el Ocaso?
Allí voy.
Pero enciénde (pueril lo ves acaso)
la cera de estas hachas que con llama ligera
llora entre el oro vano su congoja extranjera.
Nodriza
¿Y bien?
Herodías
Adiós entonces.
¡Mientes, desnuda flor
de mis labios!
Yo siento venir ignoto amor
o bien, de tus clamores y el misterio ignorante,
un supremo sollozo lanzas, agonizante,
de una infancia que siente cómo, en sus fantasías,
se separan por fin sus yertas pedrerías.
Versión de Otto de Greiff _________________ Anibal Veloso
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Publicado: 15-07-2008 13:53 Asunto: |
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Y acá otra de princesas encerradas en palacios colosales de hielo, roca y metal.
El famoso de Darío SONATINA.
SONATINA
La princesa está triste.. Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el colo
La princesa está pálida en su silla de oro;
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de Mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de marmol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste; la princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(la princesa está pálida; la princesa está triste),
más brillante que el alba, más hermoso que Abril!
"Calla, calla, princesa" -dice el hada madrina-,
"en caballo con alas hacia aquí se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor..."
Rubén Darío
NOTA: Había olvidado que también había un topic sobre poesía de vanguardia. _________________ Anibal Veloso
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