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Mordraug Elfo Sindarin


Registrado: 07 Feb 2007 Mensajes: 539 Ubicación / Smial: Angband, en algún rincón en los Abismos del Tiempo
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Publicado: 07-02-2008 17:14 Asunto: Doblete gótico |
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Dorados andrajos
Te veo a través de las rejas,
arrodillada en tu propia tumba
La brisa de la noche recorre mi cuerpo,
me lamen los espíritus del cementerio
Tus blancos muslos relucen
bajo la lívida Reina de los ruiseñores
¿Qué buscas frente a la cruz, oh, mi bella diosa de demencia?
¿Qué mil nombres no están escritos en la blanca piedra?
¿Qué mil años no te vieron nacer,
y en qué mil años no moriste?
¡Ahí estás, buscando respuesta a un dulce enigma!
Aun embelesada por el coro de ruiseñores,
¿no sabes que estás muerta?
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Rojo crepúsculo
Trespassing the sunset
Like thou hast before
Entreating the daylight
To rage nevermore
Morten Veland
–Frías son las brisas del atardecer; fríos son los vientos de la soledad –dijo el Poeta–. Bajo el rojo crepúsculo, vuestra mirada de plata no es más que fuego que me hiere. Es esta la última tarde que he de vivir sin vuestros besos de hielo.
La Bella, sentada en el banco de piedra junto al roble que coronaba la colina, no volvió el rostro hacia su amado para decir, con una voz tan queda como el susurro de un riachuelo:
–¿No habéis oído cantar a los cuervos de la noche? Cercana está la luna, y próxima la hora en la que, brillando en su trono de Medianoche, ha de bañar al Mundo con su argentina palidez. Dejadme ya. ¡Iros por uno de los muchos caminos de los poetas, y dejad a mi alma reposar bajo la tenue brisa de la noche!
La roja estrella del día brillaba aún en el occidente, y, por un momento, el Poeta tuvo la impresión de que se trataba de una gigantesca esfera de fuego que, en vez de alejarse lentamente del Mundo, se acercaba a él, para quemarlo hasta las raíces.
–¡Como una álgida diosa sois para mí! Diosa de gran frialdad, frialdad que sólo puede ser abatida por el ardor de la estrella que se hunde en poniente. ¡Apagad ahora el fuego de mi alma con vuestro mágico frío!
–Cual pálido fulgor lunar es mi belleza ante vuestros ojos –contestó ella, con palabras como dardos de hielo–. Dejad, pues, que la luna brille sobre nosotros, y que mi belleza, iluminada por su hermana, fulgure en todo su esplendor.
Dolido y alarmado por las penumbras que envolvían la colina, y que cada vez avanzaban más raudas y malignas, el Poeta exclamó:
–¡Que la luz de la luna no me encuentre antes de haberos robado un argentino beso! ¡No habrá sombras a mi alrededor antes de que me hayan envenenado vuestros hermosos labios!
La Bella calló entonces, convocando a su hermana, la luz de la luna, para que la librase de las abrasadoras palabras del que tantas veces le había cantado su amor. Como venido del Principio de los Tiempos, llegó entonces el graznido de un cuervo, que le dio fuerzas para decir:
–La luna ha de alzarse pronto, y las tinieblas devorarán a la estrella del día, y vuestra roja esperanza no brillará más en Poniente. Entonces habréis de partir.
–¡Qué he de hacer para ganar uno de vuestros besos! –aulló el Poeta, cual hambriento lobo, perdiendo todo control de su alma y de su mente–. ¿Es tanta vuestra belleza que os mantiene encerrada en otros Mundos? ¿Venís acaso de una tierra en la que todo es tan bello como vos, y no podéis acercaros a la belleza de este Mundo de muerte y cenizas?
–¡Nunca he estado en otro Mundo que este, al que pertenezco tanto como vos, y mi belleza jamás ha velado mis visiones! No es la hermosura de las cosas terrenales a la que temo, sino a la de vuestras palabras. Temo a las ánimas que veo vagar entre vuestros versos, y a los espíritus encadenados a vuestras rimas. Temo a las manos que rozan mi corazón cuando oigo vuestros poemas, y a las llamas que me rodean cuando declamáis vuestros cantos.
>>No hay lugar al que escapar de vuestra poesía. Sólo las sombras y la luna pueden deshacer el hechizo de vuestros cantares.
El Poeta miró a la roja estrella que se hundía en el oeste, llevándose consigo toda la belleza de este mundo de cenizas. Sus llamas eran como las almas que se resisten a entrar en el hades de la Eternidad, asidas al horizonte. Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas del Cantor del sol, quien dijo:
–¡Qué frágiles son los Hombres! Somos, sin duda alguna, hijos del sol: nacemos, brillamos y nos apagamos –Y, después de un doloroso silencio, exclamó, a gran voz–: ¡Dejad, pues, que mis llamas mueran con vuestros fríos amores! ¡No dejéis que una negra rosa florezca en mi corazón, mas envenenadme con vuestra boca divina!
Sonriendo con escarlatas labios, la Bella le respondió:
–Decís que los Hombres son hijos del sol, mas yo no lo creo así. Soy una hija de la luna, mi argentina belleza es el reflejo de su pálido fulgor, y mis labios destilan su mágico polvo, que es como veneno para vos. ¡Alejaos, pues, de mí, hijo del sol!
–¡Sólo un beso os pido! ¡Derretidme con vuestros helados labios y dejad que me apague con el sol!
Llorando como un niño que ha sido arrancado del cálido y amoroso abrazo de su madre, el Poeta se plantó de rodillas ante el banco junto al roble. Temblando a causa de una mezcla de rabia e intenso miedo, rodeó el cuello de la Bella con sus trémulas manos, y presionó los pálidos labios contra los suyos. Cual dulce y putrefacto río de eones fueron para el Poeta los minutos en que su boca que tantas trovas había cantado se encontró con los terribles y tersos labios de sus fantasías.
Cuando se separaron, ninguno de los dos se atrevió siquiera a balbucear un solo murmullo.
El Poeta se puso en pie y se estremeció al ver las lágrimas que corrían por las bellas mejillas, como destellos de plata, mas no habló.
Descendió entonces la colina, y emprendió un largo viaje, y nadie supo ya de su paradero. Nada se sabe acerca de su destino, porque nadie volvió a verlo por los caminos de los Hombres, y sus versos no volvieron a ser recitados, y sus cantos no fueron ya entonados.
Sin seguir a su amado, la Bella permaneció de la colina. Aún sigue sentada junto al roble, clamando por la luna durante el día, consumiéndose de odio y rabia por las noches, y llamando a su amado mientras el sol se hunde al atardecer. _________________ MI BLOG DE LITERATURA:
¡PASEN Y LLÉVENSE UN TRAGO A ELECCIÓN!
http://www.dernestdesrabe.blogspot.com |
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Rohirrim Posadero de Bree


Registrado: 17 Dic 2007 Mensajes: 97 Ubicación / Smial: Tierras de Rohan
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Publicado: 07-02-2008 21:27 Asunto: |
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Que narrativa intensa te mandaste ,Mor!!!!
Me estremezco al pensar en esos dos;lo mismo que los aleja a la vez los acerca y los hace uno.
Y esa alma en pena que se aferra a un lugar al que ya no pertenece;cuanta agonía y sufrimiento para alguien que ya ha partido!
Muy bueno,Mor!!! _________________ Las utopias sirven para ir en su busqueda,
para caminar y seguir caminando..... |
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Morgana Trasgo


Registrado: 18 Ene 2008 Mensajes: 42 Ubicación / Smial: Avalon
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Publicado: 11-02-2008 17:11 Asunto: |
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Me encantó el poema, Mordraug. Pero “Rojo Crepúsculo” lo hizo más intensamente. Salvo algún que otro excesillo de adjetivos, es perfecto . _________________ Sing what you can't say
Forget what can't play
My loveletter to nobody
TUOMAS HOLOPAINEN |
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Rey Tumulario Posadero de Bree

Registrado: 08 Dic 2007 Mensajes: 59 Ubicación / Smial: Quebradas de los Túmulos
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Publicado: 11-02-2008 17:19 Asunto: |
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¡Aflojá un poco, Mor! No soy muy bueno para comentar... te digo: me gustó mucho. ¿Qué se yo? Es... bello. En especial el “Rojo Crepúsculo”. Muy visualizable. _________________ Elí, elí
Lama sabactani
El Evangelio según San Marcos |
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