Lord Daril Riuuallon Valar


Registrado: 08 Ene 2002 Mensajes: 1311 Ubicación / Smial: Cerca de los bosques de Rhûn.
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Publicado: 08-04-2002 10:21 Asunto: |
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Es peor que las anteriores, pero como no me pagan por hacerlo...
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Lord Daril Riuuallon se apresuró a ingresar en la sala del trono. Un hombre alto y de porte arrogante lo esperaba de pié en la entrada.
"Suerte que llegó, Doctor. Estaba preocupado" admitió Lord Daril estrechándole la mano.
"Llegué tan rápido como pude, pero ya sabe como se ponen los caminos cuando hay invasión..." se disculpó el Dúnedain y agregó "¿Cómo está el paciente?"
"No ha sufrido ninguna mejoría en estos días. Para serle franco, Doctor, intentamos con algunos remedios caseros, y también llamamos a..."
"¿Remedios caseros?" lo interrumpió el Doctor enseguida.
"Sí... bueno..." murmuró Lord Daril. Ya se estaba arrepintiendo de haber tocado ese tema frente a un veterinario diplomado, sobre todo cuando tenía otras cuestiones más importantes que discutir.
"En realidad no teníamos ni idea de que podía ser efectivo para un dragón de 20 toneladas" admitió rápidamente "Finalmente dejamos que se bebiera parte del lago volcánico, donde ordené exprimir unos 750 kilos de limón".
El veterinario reflexionó un momento "Será mejor que lo veamos lo antes posible".
"Sin dudas" asintió Lord Daril "Es por aquí...".
Salieron de la fortaleza y se dirigieron hacia la gran caverna de Rhûn, que se abría como un herida en la falda misma de la menor de las montañas de hierro. Lord Daril había ordenado construir un pintoresco cerco, donde colgaban algunos carteles indicando lo peligroso que era transitar por allí. Desde el último incidente, se había decidido duplicar el tamaño de la señales en favor de los idiotas y los cortos de vista, pero siempre había algún que otro chiflado dispuesto a probar que la naturaleza lo había agraciado con un fabuloso don para con los animalitos. Claro está que hasta el momento no se había podido comprobar la veracidad de tales afirmaciones...
"Si está tan preocupado no entiendo porqué no llamó a algún profesional de la zona" argumentó el Doctor "Ya sabe que hay muchos Dúnedain con experiencia por aquí".
"Le aseguro que fue lo primero que se nos ocurrió, pero..." Lord Daril no pudo terminar la frase, interrumpido por un estridente quejido que escapó de la boca de la cueva. El veterinario lo escuchó con atención.
"¿Según usted puede ser debido a cierto malestar estomacal?" inquirió mientras avanzaba sin prestar atención a los carteles. Lord Daril lo observó un momento antes de convencerse que seguramente entraba en la categoría de 'corto de vista'.
"Estamos casi seguros de ello." explicó "Pero por otro lado ocurre que..."
"¿Sabe si comió algo indebido antes que empezaran los síntomas?" quiso saber el Dúnedain.
"Emm... sí... enanos"
El veterinario lo observó un momento "¿Enanos?"
"Y 8 mulas" agregó Lord Daril "Sé que no son recomendables para su dieta, pero venían debajo de los enanos..."
El veterinario suspiró mientras se internaban en la caverna. Tras el gran arco mineral, la tenue luz del sol tejía infinidad de sombras y contrastes sobre la bóveda salpicada de estalactitas. A través de una atmósfera cargada de vapor, se vislumbraba una cálida luz palpitante y acompasada por un fuerte siseo. Y allí, acurrucado en lo más profundo, un gran dragón rojo descanzaba con el vientre al aire y expresión de desgracia.
"Ya llegamos, preciosa" la saludó Lord Daril.
El veterinario lo observó con atención antes de acercarse a su vientre "Preciosa hembra ¿Cuántos enanos dice que ingirió?"
"23" contó Lord Daril.
El hombre giró y lo miró con expresión de reproche.
"Sí, lo sé, pero..." trató de explicar Lord Daril "Ya sabe... se juntan en tabernas, beben, empiezan a cantar sobre oro... Las Montañas de Hierro, el viejo reino, blablabla. Vienen todos para acá, casi ninguno se digna en los leer carteles..." miró el suelo con aire de decepción.
"Vamos a hacer esto." afirmó el veterinario de forma profesional "De ahora en más nunca deje que se atraque con enanos, y menos si llevan armaduras. El Mithril es sumamente pesado e indigesto."
Lord Daril asintió obediente, aunque se preguntaba cómo iba a convencer a las ordas de enanos para que se desnudacen antes de entrar en la caverna.
"En segundo lugar..." continuó el Dúnedain mientras se movía hacia la cabeza del paciente con un bajador de lengua de 5 metros "... limpie este lugar regularmente y no permita que se junte tanto hollín cerca del hocico del animal. Podría provocarle una reacción asmática".
Las palabras "hollín", "hocico" y "reacción" hicieron que Lord Daril tomara conciencia de inmediato en lo que el veterinario estaba por hacer.
"Emm... yo no... | |